A menudo pensamos en tratar el óxido cuando ya está presente. Sin embargo, intervenir antes de que aparezca es 3 veces más barato y 10 veces más rápido. Aquí le mostramos cómo mantener una valla de hierro de forma preventiva.
Por qué la prevención es más eficaz que la curación
Una valla nueva o tratada recientemente todavía no tiene óxido, pero lo tendrá si no se hace nada. El acero sin proteger empieza a oxidarse en pocos meses, dependiendo del entorno.
Tratar preventivamente significa bloquear este proceso antes de que empiece. El resultado: una valla que dura décadas sin necesidad de grandes intervenciones.
¿Con qué frecuencia inspeccionar su valla?
Primavera: inspección visual completa después del invierno. Es la estación ideal para tratar.
Otoño: verificación antes de las lluvias y el frío.
Después de un evento climático fuerte: tormenta, helada intensa, inundación.
Puntos a vigilar prioritariamente
- Las soldaduras y uniones entre los barrotes
- La parte inferior de la valla en contacto con el suelo
- Las zonas donde la pintura está rayada o desconchada
- Los postes clavados en el suelo o el hormigón
Qué hacer durante una inspección preventiva
1. Observe si hay zonas que han cambiado de color o textura
2. Pase la mano por la superficie: una rugosidad anómala indica el inicio de la oxidación
3. En las zonas sospechosas, aplique una capa de GALVACYL® inmediatamente
4. No es necesario tratar toda la valla si solo algunas zonas están afectadas
El mantenimiento preventivo son 30 minutos al año para evitar años de degradación.