Antes de elegir un tratamiento, es fundamental saber en qué fase se encuentra la corrosión. Un diagnóstico erróneo = un tratamiento equivocado. Así es como se interpreta el estado de su metal.
Fase 1 — Oxidación superficial
Aspecto: ligera coloración anaranjada o parduzca, a veces un simple velo de óxido.
Estado del metal: intacto, sólido, sin pérdida de material.
Urgencia: baja, pero es el mejor momento para intervenir.
Tratamiento: un cepillado ligero es suficiente antes de aplicar GALVACYL®.
Fase 2 — Óxido establecido
Aspecto: placas de óxido visibles, superficie rugosa, inicio de descamación.
Estado del metal: ligeramente debilitado en la superficie, pero estructuralmente sano.
Urgencia: media, hay que tratar antes de que progrese.
Tratamiento: cepillado mecánico más enérgico, luego tratamiento completo.
Fase 3 — Corrosión avanzada
Aspecto: óxido profundo, metal que se desprende en placas, superficie picada.
Estado del metal: pérdida de material visible, resistencia mecánica reducida.
Urgencia: alta.
Tratamiento: eliminar todo lo que se desprenda, consolidar si es posible y luego proteger.
Fase 4 — Corrosión pasante
Aspecto: perforaciones visibles, agujeros en el metal.
Estado del metal: estructuralmente comprometido.
Tratamiento: es necesario reemplazar la pieza. Una protección sola ya no es suficiente.
La regla de oro
Cuanto antes intervenga, menos costoso y complejo será. Una fase 1 tratada con GALVACYL® en 30 minutos puede evitar un reemplazo completo de varios cientos de euros.